'La Dolce Vita' cumple 50 años
O de la vigencia de la ensoñación felliana
O de la vigencia de la ensoñación felliana
Hoy, 5 de febrero de 2010, se cumplen 50 años del estreno de La Dolce Vita, la monumental película número 7 y 1/2 de nuestro admirado Federico Fellini. Hoy, medio siglo después de este estreno, nos sentimos más cerca que nunca de su belleza, de su narrativa, de su mágico blanco y negro y de la verdad que encierran sus imágenes que, aún lo recordaremos una vez más, pretendieron y siempre pretenderán "tan sólo mostrar". "Mostrar y no demostrar".
La Dolce vita marca a Fellini, a la Historia del Cine y a la sociología de la historia reciente en muchos sentidos. A Fellini porque es entonces cuando cierra la etapa neorealista para entrar en su etapa simbolista, a la Historia del Cine por el hito que supone como maduración de un verdadero genio desde una Historia de los autores o de los grandes nombres. Y a la historia reciente por la divertidísima polémica que se monta en el mundo entero. La Santa Sede la califica de inmoral y la prohibe para sus fieles, e incluso echa de sus medios de comunicación a quienes la defienden con timidez, Cannes y Hollywood se rinden a sus pies, Aristarco se pronuncia con su vehemencia habitual...
El éxito rotundo y absolutamente arrollador de La dolce vita otorgó al de Rímini su segundo Oscar y la Palma de Oro de Cannes... y cuando mejor le iba, más celebrado era en todo el mundo por sus visionarias imágenes... ya sabemos lo que pasó... la gran crisis que dió lugar a Otto e mezzo (ojalá todas mis crisis tuvieran el mismo desenlace).
Hoy, cincuenta años más tarde, y en cierto modo revitalizada por el estreno de Nine, La dolce vita sigue teniendo la actualidad de siempre. Sus imágenes cautivadoras, sus ambientes cargados, sus personajes acabados, el decadentismo del glam de una Via Benetto plagada de paparazzis, clubes nocturnos, una religión más atenta a los milagros y espectáculos (ahora, en 2010, se acercan la JMJ de Madrid, un nuevo espectáculo católico al que, desde luego, debemos estar atentos)... Un mundo tan despreciable y vacío como hermoso y charmante al que todos los que amamos el cine nos debemos.
Y por supuesto, la estructura en capítulos, a cuál más maravillosamente decadente, cada uno con un tesoro visual en sí mismo. Y para revivirlo, animamos a todos los lectores de Der Blaue Reiter a ver hoy este filme monumental, y para ello ofrecemos la memorable estampa de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi en compañía del gran Mastroianni.
Como curiosidad, sólo nos queda contar la anécdota de la muerte de Fellini: su capilla ardiente se instaló en 1993 en el estudio 5 de Cinecittà... justo el mismo plató donde rodó La dolce vita.
"Marcello, where are you?"
La Dolce vita marca a Fellini, a la Historia del Cine y a la sociología de la historia reciente en muchos sentidos. A Fellini porque es entonces cuando cierra la etapa neorealista para entrar en su etapa simbolista, a la Historia del Cine por el hito que supone como maduración de un verdadero genio desde una Historia de los autores o de los grandes nombres. Y a la historia reciente por la divertidísima polémica que se monta en el mundo entero. La Santa Sede la califica de inmoral y la prohibe para sus fieles, e incluso echa de sus medios de comunicación a quienes la defienden con timidez, Cannes y Hollywood se rinden a sus pies, Aristarco se pronuncia con su vehemencia habitual...
El éxito rotundo y absolutamente arrollador de La dolce vita otorgó al de Rímini su segundo Oscar y la Palma de Oro de Cannes... y cuando mejor le iba, más celebrado era en todo el mundo por sus visionarias imágenes... ya sabemos lo que pasó... la gran crisis que dió lugar a Otto e mezzo (ojalá todas mis crisis tuvieran el mismo desenlace).
Hoy, cincuenta años más tarde, y en cierto modo revitalizada por el estreno de Nine, La dolce vita sigue teniendo la actualidad de siempre. Sus imágenes cautivadoras, sus ambientes cargados, sus personajes acabados, el decadentismo del glam de una Via Benetto plagada de paparazzis, clubes nocturnos, una religión más atenta a los milagros y espectáculos (ahora, en 2010, se acercan la JMJ de Madrid, un nuevo espectáculo católico al que, desde luego, debemos estar atentos)... Un mundo tan despreciable y vacío como hermoso y charmante al que todos los que amamos el cine nos debemos.
Y por supuesto, la estructura en capítulos, a cuál más maravillosamente decadente, cada uno con un tesoro visual en sí mismo. Y para revivirlo, animamos a todos los lectores de Der Blaue Reiter a ver hoy este filme monumental, y para ello ofrecemos la memorable estampa de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi en compañía del gran Mastroianni.
Como curiosidad, sólo nos queda contar la anécdota de la muerte de Fellini: su capilla ardiente se instaló en 1993 en el estudio 5 de Cinecittà... justo el mismo plató donde rodó La dolce vita.
"Marcello, where are you?"



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